La tapicería del salón y el comedor son claves en la decoración. Antes de decidirte debes tener en cuenta el tipo de tejido y el diseño  que mejor se adapte a tu estilo.

El tapizado más indicado son los de acabado apretado, muy resistentes al desgaste. Los de fibras naturales como el lino o el algodón son fáciles de mantener y duraderos. Las lonetas de algodón  son perfectas para tapicerías desenfundables porque son perdurables  y lavables, además tienen una amplia variedad de colores y estampados.

El lino es la fibra natural que más se usa en tapicerías, aunque se arruga mucho y puede encoger en la lavadora, por eso suele venir mezclado con fibras sintéticas para evitar que encoja y se deforme

Los tejidos como el terciopelo o la pana son muy cálidas y confortables, en su contra tienen que es necesario limpiarlas en seco, para evitar que se aplaste el pelo.

Los tejidos de microfibras son suaves e indeformables, poseen una gran capacidad de limpieza  y consumen menos agentes limpiadores, además tienen una gran resistencia a los lavados frecuentes, los de mejor calidad están tratados contra las manchas, incluso las más difíciles.

Al elegir el estampado debes tener en cuenta el estilo decorativo y los demás elementos textiles como cortinas y alfombras.

Los colores lisos son adecuados para cualquier tipo de sofá porque realzan sus líneas y se integran en todos los ambientes. Los tonos neutros son grandes aliados a la hora de crear composiciones, ya que para cambiar el estilo de la sala solo tendrás que innovar los almohadones o fundas.

Si el sofá es muy grande, opta por los tejidos lisos de colores oscuros, como el marrón chocolate o el gris humo; y si es muy pequeño para realzar su tamaño elige tonalidades claras o estampados florales.

Para que el sofá se destaque del resto del mobiliario usa un color que se salga de la gama cromática.

Las rayas verticales dan una imagen más estilizada al sofá, mientras que los cuadros grandes hacen que parezca menos voluminoso. Combinar rayas y cuadros de un mismo estilo es una apuesta segura, sobre todo si se busca un aire clásico y acogedor.

Si te gusta cambiar el aspecto del salón cada temporada, usa dos fundas, unas frescas para el verano y otras más cálidas para el invierno.

Escrito por Gladys Bonavitta, http://www.decoora.com

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